LOS ALIMENTOS EN LA GUERRA ECONÓMICA
Cada vez es más evidente el plan de desestabilización de la oposición que utiliza los alimentos como punta de lanza en la conspiración. Al desabastecimiento inducido, altos precios producto de la especulación se le suma ahora la manipulación extrema ante las fallas que el Gobierno ha tenido en su esfuerzo de garantizar los alimentos al pueblo.
En términos generales, se trata de una guerra económica. La oposición ya cuenta con voceros que se lanzan al ruedo a dar declaraciones que perfilan de manera más directa la intención de hacer creer que la posibilidad de fallas en el manejo de los alimentos es solo posible en los Gobiernos Socialistas. La opinión que quieren que se imponga es que solo los privados saben de alimentos (Polar, Kraf, Cargil, Alfonso Rivas, etc) es decir el capitalismo. Que el caso de los contenedores iba a suceder tarde o temprano porque la ineficiencia es inherente a la burocracia socialista. Por supuesto que estos analistas no mencionan los miles de casos en que estas empresas capitalistas del mundo de los alimentos, por ejemplo, son capaces de botar miles de litros de leche en buen estado al lecho de un río, para eficientemente mantener los altos precios del producto en el mercado. Tampoco mencionan, que de manera muy eficiente, también incineran toneladas de alimentos clandestinamente para desestabilizar a un gobierno electo por la mayoría del pueblo. Que en definitiva el principio capitalista es ganar dinero independientemente de las necesidades de la población. Solo los que pueden pagar tienen acceso a los alimentos.
Para este Gobierno revolucionario todos deben tener acceso a los alimentos y en función de eso desarrolla programas que incluyen la distribución de alimentos de forma gratuita como las Casas de Alimentación, el Programa de Alimentación Escolar y por otra parte de venta de alimentos con subsidios importantes.
El presidente Hugo Chávez nos explica que esta guerra no está comenzando, ella viene intensificándose desde hace más de ocho años y se ha manifestado abiertamente cuando estas empresas, que controlaban casi el 100% de la comercialización de alimentos, se sumaron al golpe de estado y al paro empresarial para salir de su Gobierno. Es un proceso donde el Gobierno avanza ganado terreno progresivamente, pero donde lamentablemente los efectos dañinos de las acciones desestabilizadoras se manifiestan en el panorama político económico aliñado con la manipulación mediática.
Frente al ataque de la oligarquía durante los años 2007 y 2008, que gracias a su poder económico y control de la comercialización de los alimentos, lograron desaparecer productos alimenticios como forma de conspirar políticamente y desestabilizar. El Gobierno nacional se vio obligado a responder ante esta crisis creada por la burguesía, que afectaba el derecho de nuestro pueblo a la alimentación y se le da la orden a PDVSA de resolverla a través de una importación masiva de alimentos. Nace PDVAL y todos los entes adscritos a PDVSA asumen la tarea de colaborar con esta nueva instancia para lograr una respuesta inmediata.
Para ese momento todos los puertos y sus depósitos estaban en manos privadas lo que significó que el Gobierno tuvo que depender de esos privados para recibir la gran cantidad de alimentos que llegó en poco tiempo a nuestro país. La capacidad operativa y de almacenamiento colapsó lo que se tradujo en retrasos en la salida de una parte de los productos almacenados y siendo esto un proceso continuo de importaciones la situación no se pudo solventar al cien por ciento. Esto trae como consecuencia que a una parte de los productos les llegara la fecha de vencimiento sin poder ser movilizado, lo que no significa que estén dañados ni que se tenga que dar como perdido.
En estos tres años la red MERCAL Y PDVAL han ganado experiencia en el manejo de los alimentos, sobre todo en la forma de llevar de manera más eficiente los productos al pueblo y han afinado los procedimientos de comercio justo con sus miles de operativos y puntos de venta, lo que ha permitido darle mas dinamismo a la movilización de los productos que traemos del exterior.
Los medios opositores tratan de confundir diciendo que el Gobierno nacional ha fracasado en su intento de garantizar la soberanía alimentaria cuando vincula esto a la importación de alimentos y las fallas de almacenamiento. Es la seguridad alimentaria lo que está garantizando el Gobierno cuando recurre a la importación y cuando recupera las tierras para dársela a los verdaderos productores de alimentos, es decir a los campesinos y campesinas, cuando monta fábricas de tractores y entrega créditos agrícolas lo que está haciendo es avanzar hacia la soberanía alimentaria. Esto no lo dice los medios.
Son oportunas las palabras del ministro Rafael Ramírez cuando dice que hay que poner las cosas en contexto: “aquí lo que se trata es del combate entre el pueblo y el Gobierno encabezado por Chávez, contra la oligarquía apátrida y antinacional que está representada por FEDECAMARA y los grandes sectores industriales del País” “Hemos hecho lo que teníamos que hacer en defensa del pueblo”
Esta guerra en detalles se refleja con el caso de la empresa Polar. Los medios se esfuerzan en resaltar las recientes declaraciones del presidente Hugo Chávez donde advierte al dueño de la empresa Polar que existe la posibilidad de expropiar esa empresa si esta continúa en su plan conspirativo contra el Gobierno Nacional. El manejo de la información se hace ver como una agresión por parte del presidente y no como una respuesta ante quien verdaderamente ha agredido y continúa agrediendo, no solamente al Gobierno, sino al pueblo en general.
Durante muchos años esta empresa ha actuado con toda impunidad en la comercialización de los alimentos y hoy cuando el gobierno de manera responsable trata de poner orden y legisla en torno al tema y realiza operativos de fiscalización sancionando a los especuladores y acaparadores, esta empresa arma una alharaca y se monta en una campaña para reflejarse ante la población como victima de acciones “injustas” del Gobierno. Todo este proceso se da en un marco, coincidencialmente, de un evento electoral.
Apoyado por sus aliados, las empresas que tienen la información como una mercancía, se desata una campaña que toca todo el ámbito de sus intereses mezquinos. La defensa de una propiedad privada, en una visión capitalista, como principio fundamental y desde este punto un supuesto derecho a querer hacer los que les da la gana por encima de un Estado y sus leyes revolucionarias.
Recurren a una supuesta tradición en la cultura venezolana, haciéndose ver como un patrimonio de la nación y por lo tanto como una organización intocable. Manipulan a sus trabajadores y los obligan a realizar manifestaciones de apoyo y lanzan a la luz pública, dándoles publicidad a supuestos líderes gremiales, que tarifados, salen en defensa de sus explotadores.
Sin dejarse chantajear, el Gobierno asume sin amilanamiento, la defensa del pueblo y sus intereses verdaderos. Advierte entonces, a esas empresas que se creen todopoderosos, la decisión indeclinable de avanzar en el desmontaje del capitalismo salvaje que ha venido practicando la burguesía criolla, haciéndolos cumplir las nuevas leyes y en caso de resistencia ilegal, sin temor aplicar el decomiso, la expropiación o cualquier medida que como autoridad tiene derecho el Gobierno nacional y el Pueblo en revolución.


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